En el colegio detectaron altas capacidades y no saben cómo acompañarlo.
Inteligencia alta no es lo mismo que comunicación fácil.
Los niños con altas capacidades intelectuales presentan un perfil que a menudo sorprende a sus familias y educadores: pueden hablar con un vocabulario muy avanzado para su edad, hacer preguntas que nadie espera, comprender conceptos abstractos antes de tiempo. Pero al mismo tiempo pueden tener dificultades para relacionarse con pares, frustrarse con facilidad en situaciones sociales, o mostrar una brecha significativa entre lo que piensan y lo que pueden expresar.
Esta brecha, entre la capacidad cognitiva y el desarrollo socioemocional y comunicativo, es una de las características más frecuentes y menos atendidas de las altas capacidades. No es una contradicción: el desarrollo no avanza de forma homogénea. Un niño puede tener 9 años cognitivos y 5 años socioemocionales al mismo tiempo. Eso genera situaciones de desajuste que afectan la comunicación, las relaciones y el bienestar.
En el contexto escolar, los niños con altas capacidades frecuentemente experimentan aburrimiento cuando el ritmo de la clase no coincide con el suyo, dificultades para relacionarse con pares de la misma edad cronológica, y en algunos casos rechazo o burlas por ser "raros" o "sabelotodo". A veces, el malestar que generan estas situaciones se expresa de formas que el entorno interpreta como problemas conductuales, cuando en realidad son señales de que el niño necesita un contexto diferente.
La fonoaudiología trabaja la dimensión comunicativa de este perfil: las habilidades pragmáticas, el uso social del lenguaje, la capacidad de adaptar la comunicación a distintos interlocutores y contextos, la regulación emocional en situaciones comunicativas difíciles, y la expresión oral y escrita cuando hay discrepancia con la capacidad cognitiva.
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